Sin perder el foco

Maestría #7 Apoyar a establecer y mantener propósitos claros

Desde la solución que busca la persona que vive un proceso de coaching y no desde el problema que lleva a la sesión, desde allí se debe trabajar la construcción de su propósito y el enfoque necesario para no desviar el camino.

Entonces, el cliente se pone en marcha a descubrir lo que quiere. Que si bien puede pasar por responder lo que no quiere; la respuesta importante para él, es lo que realmente quiere.

Normalmente el cliente transita por un camino que tiene varias estaciones y en cada una va enfocando lo que quiere de diferentes formas; puede querer salir del problema actual, querer llegar a una situación totalmente contraria a lo que está viviendo, puede también querer llegar a un estado en el que logre ser como algún personaje de referencia para él, definiendo características de ese modelo puede querer poseer algunas de ellas o mejorar las que considera que ya posee.

Ya sea que estas aristas surjan de las preguntas al coachee o de la aplicación de otras herramientas de apoyo; el uso en conjunto de todas ellas acercará al cliente aún más al estado que desea. Mucho cuidado debemos tener, para que en indagación hacia la construcción del objetivo no se convierta en presión por parte del coach para que el cliente determine lo que le es relevante, sino por el contrario ir a su ritmo respetando la forma que el elija para llegar a esa definición, sin juzgar su decisión, sin juzgar su punto de vista.

Textualmente, esta maestría se define como “Mantener al cliente enfocado y dirigido a trabajar las metas establecidas.”

Una vez establecidas estas metas o propósitos hay que acompañar al cliente a que no se disperse, ¡que no pierda el foco!. No es secreto que muchas veces al momento de proponernos un cambio iniciamos con mucho impulso, pero la concentración puede ir mermando con el paso de los días, semanas o meses, el entusiasmo disminuir y el enfoque perderse en el camino.

Cuantas veces llegamos a un momento en el que nos sentimos cansados del exceso de actividades en nuestro trabajo, de la remuneración injusta o del maltrato del jefe y por todas estas u otras razones un día decidimos que cambiaremos de trabajo; dedicamos horas a elaborar un currículo actualizado, recurrimos a viejos contactos, nos registramos en cuanta página de búsqueda de empleo; así en las siguientes 48 – 72 horas o una semana a la decisión nos empeñamos en conseguir un nuevo contrato. Resulta que la llamada o entrevista puede no llegar tan rápido, la rutina (porque seguimos yendo al trabajo actual), las múltiples actividades, las constantes quejas sobre la propia situación nos vuelven a ocupar, perdemos la confianza o justificamos lo que tenemos. Son factores que van desgastando la motivación y puede ser que pasen seis o doce meses y sigamos en el mismo lugar de trabajo. Cuando la decisión está tomada es como un faro que se enciende, nos corresponde ahora no distraernos cuando la luz se apaga por un instante, porque sigue allí; solo hemos dejado de verla. Si definiste ese objetivo desde tus pasiones, desde tu centro y lo que los mueve es verdadero no perderás su atención tan fácilmente.

Dos claves que pueden ayudar a no perder el foco pueden ser el esfuerzo y la autoconfianza; así que anímense a emplearlos a ver que resulta.

Lorena Orozco

International Coach Accredited

 

Y … qué más nos cuenta sobre esta maestría Andreina Sparice

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