¿Culpa ó responsabilidad?

Decidimos como sentirnos con las acciones y comportamientos que activamos ante situaciones de nuestra vida, la culpa y la responsabilidad tienen una influencia en la actitud que mantenemos ante la vida. Descubriremos cuál te ayuda a valorarte y permanecer motivado y cuál te descalifica y te vuelve victima de tu propio comportamiento.

El impacto que tiene en nuestras vidas la culpa y la responsabilidad resulta ser muy diferente porque no estamos hablando del mismo concepto; aunque algunas personas o en algunos momentos creamos que sí. Una u otra hace que cambie por completo nuestra forma de sentir y nuestro comportamiento.

Las emociones y pensamientos que nos llevan a experimentar la culpa terminan produciendo una sensación de auto devaluación o auto calificación negativa como persona. Sentimos que lo que en algún momento pudimos haber dicho, hecho, pensado o sentido es totalmente reprochable según una escala de calores determinada, es usual que se perciba el incumplimiento de una norma que se considera legítima e incluso de valores y normas no definidas perfectamente.

Estos sistemas de valores y normas establecidos no siempre son válidos porque sí; no significan que tenemos que atarnos a ellos sin oponer ninguna resistencia; aquí entra en juego el permiso que nos otorguemos para cuestionaros nuestras creencias; esas que vienen de figuras de autoridad y que hemos la mayoría de las veces aceptado sin comprendes su sentido.

La culpabilidad puede tener consecuencias a nivel físico o emocional; entre ellas podemos mencionar las siguientes:

  • Genera estados de pasividad, desmotivación, negatividad, tristeza, victimismo. Se pierde el entusiasmo y la pasión que da sentido a nuestra vida.
  • Conlleva a una actitud autodestructiva que perjudica nuestra salud y nuestras relaciones, aparece la ansiedad y la depresión, pensamos que no podemos hacer para transformar nuestra vida.

Ser culpable implica sentirnos débiles y mal con nosotros mismos, caer en una posición de víctima, sentir impotencia, permanecer en el pasado y paralizarnos ante el presente. Nos aleja del aquí y el ahora ya que está centrada totalmente en el pasado, enfocando la atención en acontecimientos que ya sucedieron y que creemos que no podremos deshacernos de él.

La culpa no suele solucionar los problemas en las situaciones en las que nos la atribuimos, no nos sirve para mejorar, no tiene ninguna utilidad para nuestro entorno y no cumple otro papel que llenarnos de angustia y tormentos. En oportunidades lo que hace es traspasar a otros la responsabilidad de nuestros propios comportamientos, evadiendo así el esfuerzo que se requiere para afrontar o aprender de dichas situaciones.

Ahora bien; responsabilidad como valor; es la “facultad de tener cuidado al momento de tomar alguna decisión o expresar algo y también alude al cumplimiento de las obligaciones.” La responsabilidad es la habilidad de responder y; asumirla nos garantiza la superación del sufrimiento, aceptar nuestras actuaciones y responsabilizarnos por sus consecuencias. Al contrario de la culpa; cuando somos personas responsables nos sentimos bien con nosotros mismos, dirigiendo la incomodidad solo hacia el comportamiento que hemos tenido, acepto las fallas cometidas y continúo valorándome como individuo.

Hacerte consciente de lo que sucede en el presente, tener una actitud hacia el futuro para armar tu realidad y realizar cambios, te da el poder de quedarte solo con aquello que te corresponde en determinada situación, te ofrece la oportunidad de crecer, aprender y ser capaz de elegir como sentirte. Así estarás siendo responsable y no culpable.

Entre otras ventajas que podrás obtener de la responsabilidad, encontramos:

  • Genera un estado de gran motivación para luchar por nuestras metas y construir la vida que deseamos.
  • Positividad y alegría ante las situaciones.
  • Gran poder para aprender y autocontrolarnos.

Como verás hay una gran diferencia entre sentirte culpable y sentirte responsable; dependerá de tu decisión ser víctima de tus comportamientos o de tomar las riendas y ejercer poder sobre tu propia vida. Otra forma muy común de la culpa es que las personas se identifiquen con un locus de control externo donde culpan a los demás o al entorno de las consecuencias de sus actos y de sus decisiones.

Desde el coaching acompañamos a las personas en la toma de conciencia de sus sentimientos y autoconocimiento, para que sea capaz de determinar si se siente culpable o responsable, que se auto descubra y elija el camino que quiere seguir; ese que le llevará a un estado deseado.

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